🔬 Glicoalcaloides: las patatas con brotes que NO debes consumir
En mi trabajo diario —tanto en cocina como en consulta— hay un punto clave que repito constantemente: no todo lo que es vegetal es automáticamente seguro.

Un ejemplo claro son las patatas con brotes o zonas verdes. Estos cambios visibles no son solo estéticos: indican un aumento de glicoalcaloides, principalmente solanina y chaconina, compuestos naturales de defensa de la planta.
📌 ¿Por qué es importante saber esto?
Los glicoalcaloides son termoestables, es decir, no se eliminan al cocinar, y en concentraciones elevadas pueden provocar:
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Irritación gastrointestinal
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Náuseas y vómitos
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Dolor abdominal
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Alteraciones neurológicas en casos más graves
📌 Lo que observo en consulta
Muchas personas con síntomas digestivos recurrentes no sospechan que el origen puede estar en pequeños hábitos cotidianos: consumir patatas brotadas “porque solo se quita el brote” o aprovecharlas para no desperdiciar comida. Desde un enfoque de salud, esto no es recomendable.
📌 Lo que aplico en mi cocina
Trabajo siempre con patatas:
✔️ Firmes
✔️ Sin brotes
✔️ Sin zonas verdes
✔️ Bien almacenadas (oscuridad, fresco, sin humedad)
Cuando aparecen brotes o verdor, no se reaprovechan. La prevención empieza en la selección del alimento, no en la receta.
🧠 Conclusión
Cocinar y acompañar procesos de salud también implica educar en seguridad alimentaria, entender la bioquímica de los alimentos y tomar decisiones informadas.
La salud no se construye solo con ingredientes “naturales”, sino con criterio y conocimiento.
Si trabajas con alimentación, salud o cocina consciente, este es un tema que merece más atención.